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Tiempos sabáticos

FOTO DE PORTADA: Kaboompics

No dejes tu trabajo, ¿y el dinero?

Esta charla la tuve varias veces con muchas amistades. Unas me escuchaban y sé bien que nunca entendieron de lo que hablaba, les sonaba re loco y audaz el hecho de animarse a hacer algo así. Para otros era algo que ni siquiera pensaron que se podía hacer.

Estoy cansada, quiero una recompensa: dedicarme a mi.

Sí, es un pensamiento muy idealista y generalmente llega en el punto de la jubilación ese premio del tiempo, cuando productivamente ya diste todo (según la ley) y no sabes que hacer con ese nuevo tiempo tan tuyo.

Cómprate un auto. ¿No te gusta este depa?

Decidí darme el premio el tiempo mucho antes de lo programado. No tengo ni treinta y al no ser una adulta con deudas grandes o hijos, tomé el riesgo de usar mis ahorros solo para mÍ. Lo hice a la inversa, no como la gente esperaba que lo hiciera (vuelvo al auto y al depa).

¿Qué si tenía un vacío existencial y por eso dejaba todo? No, realmente estaba (y estoy) muy contenta con mi profesión, mi ritmo de vida y la persona que soy. Había harta salud. Todo comenzó un día de hastío y estrés; me di cuenta de que nada de lo que estaba haciendo me nutria como persona, solo como profesionista, así que comencé a buscar soluciones. Llegué a la teoría del sabático y comencé a documentarme sobre la administración del tiempo. Así fue como decidí mi propio esquema de sabático.

ACLARACIÓN: No, un sabático no se trata sobre viajar, tomar muchas fotos y cumplir esos sueños guajiros en aviones. Tomar un sabático se trata de darte un espacio totalmente productivo fuera de los esquemas tradicionales. Tu decides el contexto, la forma y el lugar.

Esto se trata de “quemar las naves” pero de una manera programada, con restricciones y lineamientos (ah, verdad). Pongo quemar las naves entre comillas porque no es simplemente irte y dejar todo. Es tomar el todo y sacarlo de donde está.

Me animé. Quisiera compartirles en resumen que entendí de este primer sabático:

  • Se flexible, todo puede pasar. Sobre todo se objetivo, recuerda porque estás haciendo esto.
  • Ten un plan pero no estés casado con el, si no con el resultado que estas buscando.
  • Disfruta del tiempo y decide bien. Un sabático te da el espacio para decidir cómo quieres vivir tu vida, lo que puedes tolerar, lo que debes agregar a ella. Lo que tiene que irse.
  • Ya tienes un poquito más de libertad. La libertad de no tener que usar una llave para abrir el baño de tu oficina. La libertad de comer sin un tupper. La libertad de ser responsable contigo mismo.
  • Define cuánto tiempo debería durar tu sabático y qué viene después de él.
  • Aprende cosas que siempre quisiste y no podías por falta de “tiempo”.
  • Prepárate para un desbalance emocional fuerte. Te vas a conocer más todavía.
  • Desde mucho antes ahorra, ahorra bien para este lapso. Se preciso y estricto con tus finanzas. Goza antes de la jubilación los frutos de tu chamba (no solo las vacaciones son el gol).
  • Trabaja para y por ti. Se egoísta y se tu propio jefe. Obtén dinero de una manera que no sea un depósito de nómina. Gánate el pan en tus propios tiempos y formas.
  • Esta es cursi pero muy real: acércate a la gente que te quiere, déjale claro que tú también a ellos. Ahora tienes tiempo de hacerlo.
  • Ejecuta tus propios proyectos. Rodéate de gente que crea en ellos y ten cerca también a quien no esté convencido de tus ideas. Ambas opiniones son igual de buenas al momento de tomar decisiones.
  • Se agradecido.
  • Ten disciplina para todo (que difícil es alcanzarla).

También hay sabáticos que se toman por obligación, no por gusto. En ellos sacar los ánimos no se vuelve algo fácil. Las preguntas llegan y el tiempo no las responde. Para esos lapsos en los que el sabático no llegó por cuenta propia no me siento con las palabras justas porque cada situación es distinta. Quizá descansar a fuerza también sea productivo de una manera que aún no entendemos.

“Te ves fresca. Si estabas desecha antes de irte”.

Eso me dijo mi mejor amigo un domingo que nos fuimos a tomar café. Esa tarde oficialmente mi sabático había terminado y al día siguiente era mi primer día en mi nuevo empleo.

Y bueno, creo que no será mi único sabático.

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