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Nunca nadie me ha preguntado qué se siente manejar un restaurante

Nunca nadie me ha preguntado ¿qué se siente manejar un restaurante? Comienzo a creer que es como las salchichas: a casi todos les gustan pero nadie se quiere enterar de qué están hechas porque dejarían de gustarles.

Nadie quiere enterarse de qué hay detrás de un restaurante, y no me refiero a la puertita por donde se saca la basura y los cocineros salen a fumar, me refiero a lo que implica manejar un restaurante. Se dice que sólo una doctora soportará la vida de un doctor. Un restaurante reúne la familia de quien lo consume y separa la familia de quien lo opera, un restaurante atiende amigos y sólo amigos, aunque de todo tipo y siempre se está “a la orden señor”. Manejar un restaurante requiere mucho trabajo y probablemente nadie quiere enterarse del desgaste que ocasiona a otros su grandiosa visita, si se enterara, probablemente ya no estaría cómodo de asistir, y eso sería una desgracia.

Innovación, crear algo nuevo.

Hace unos años en León no había nada, pero había mucho por hacer, varios hemos ido haciendo y ahora ya hay algo más que antes.

¿Cómo hemos ido haciendo? Yo te puedo contar, que en mi caso, tengo dos sillones: uno en la comodidad y otro totalmente fuera de la comodidad, duro como una piedra; y extrañamente, lo que he logrado no ha sido desde el cómodo sillón, sino desde la incómoda piedra. Fuera de la comodidad encuentro a la madre de todas las cosas; la Madre Necesidad, dijo “Don Alejandro”.

Desde la incomodidad podemos percibir la necesidad de crear algo nuevo para nosotros, algo que altere esa incomodidad y la mute en comodidad dando como resultado innovación propia, que si es de efecto positivo y se comparte, seguro generará grandes experiencias para quien la pruebe, y la querrá una y otra vez.

Entonces yo me pregunto ¿qué se siente manejar un restaurante, Juan Jaime?  Y me contesto, depende de cuál… ¿un Café & Cocina?, ¡se siente maravilloso! Si estoy en lo cierto en el primer párrafo, entonces pon atención a lo siguiente: los que operamos un restaurante estamos hechos para eso, no te preocupes, para muchos de nosotros es un gran placer reunir a tu familia y amigos a través de nuestros fuegos y exquisitos servicios.

En la foto: Rib eye de lento cocimiento en mantequilla, sobre una ensalada de arúgula y epazote miniaturas, bañada en fermento agridulce de xoconostle.
Este platillo lo encuentras en Café y Cocina

Comments (1)

  • Maite de Gandiaga

    Que maravilla Juan Jaime, felicidades por todas tus deliciosas creaciones!

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