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VIAJES: MAZUNTE, OLAS CON BUENA VIBRA

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urante nuestra estancia en San Agustín, si queríamos aires nuevos y nadar en aguas distintas nos movíamos a Mazunte, que queda a tan sólo una hora de la bahía y en donde se vive una belleza totalmente diferente y encantadora.

Para mí era sorprendente cómo en tan pocos kilómetros podíamos pasar de una bahía con un tranquilo mar azul, cerveza fría y pescado fresco a un pueblo relajado con un mar oleado, y una propuesta variada que va desde las típicas tlayudas oaxaqueñas hasta comida orgánica y natural, pizzas al horno, hummus o baresitos tropicales en donde sirven mezcal. 

Si me pusieran a elegir, sinceramente no podría decidirme entre alguno de los 2, cada uno me encanta y me recuerda la maravilla de viajar, esa sensación de experimentar en poco tiempo paisajes y climas distintos, estilos de vida y sabores tan diversos, cambios que ves con asombro y a los que con el tiempo cada vez tienes mayor disposición a adaptarte. 

Mazunte por un lado es multicultural, con pequeñas avenidas de restaurantes, hostalitos y posadas, bares y tiendas de artesanía, durante la temporada de invierto se contemplan asombrosos avistamientos de ballenas jorobadas, siendo un lugar visitado principalmente por viajeros mexicanos, europeos y canadienses que buscan las olas intensas del Océano Pacífico con la buena vibra acumulada de la gente oriunda y de quienes llegan y ya no se van. “San Agus” por otro lado, alberga una vida simple y feliz, sin tanta oferta de todo, con noches y días muy calmos, su naturaleza te invita a la tranquilidad, a nadar horas en el mar, platicar con los locales y de vez en cuando ir a pescar, dándote la sensación de que el tiempo no pasa tan rápido como uno piensa.

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