TOP

¿Cuál es tu huella?

Hay tantas cosas en la vida que requieren de mucha atención de nuestra parte pero que hemos olvidado con el tiempo y nuestro estilo de vida hedonista, lo que está sacrificando una de las cosas más valiosas que tenemos: NUESTRA TIERRA.

Hace poco vi una reflexión sobre nuestra falta de compromiso con el medio ambiente, sin embargo, nuestro siempre deseo de irnos de vacaciones a lugares en donde la naturaleza abunda y me pareció tan real, que hoy es importante que todos hagamos reflexión sobre pequeños hábitos que practicamos y qué huella estos están dejando en el mundo.

Cuando nació Connecta Viajeros, una agencia orientada al turismo responsable, una de las cosas que teníamos claras era que queríamos transmitir y descubrir por medio del viaje, la relación que tenemos los viajeros con la naturaleza, así como la manera en que podemos sanarla y créanme no ha sido un camino fácil.

Cuando mucha gente escucha sobre turismo responsable, de pronto piensan que es algo aburrido o a veces ni siquiera tienen idea de qué es, es ahí como comenzamos explicando que uno de los 3 pilares de este tipo de turismo es cuidar nuestro medio ambiente y la manera en cómo podemos hacerlo mientras viajamos. Entonces me doy cuenta que nuestro trabajo no sólo es un tema de ofertar un viaje sino toda una reflexión y reeducación que también implica reflexionar y reeducarnos a nosotros mismos a diario.

¿Quién ha ido al buffet de un hotel y dejado comida porque se sirvió más de la cuenta, visitado un zoológico y hecho alguna fotografía de los animalitos que viven ahí o nadado con delfines al final de un show en un parque acuático? ¿Quién se ha tomado una fotografía en un área restringida con tal de salir bien, o ha bebido una micheladita rica en una playa con un popote de plástico? ¿Quién ha tirado una colilla de cigarro en cualquier sitio pensando que va a desaparecer, ha pisado arrecifes o coleccionado conchitas ignorando que está destruyendo el ecosistema del sitio que está visitando?

Creo que muchos hemos hecho ciertas prácticas como éstas y no se trata de juzgar ni enjuiciar a nadie sino reflexionar que, aunque todo esto y más parece inofensivo para la tierra NO LO ES y que es tan perjudicial tener poca información al respecto e ignorarlo, como de plano no empatizar aunque sepamos que estamos causando algún daño.

En Connecta Viajeros hemos aprendiendo con el tiempo que la relación con la tierra y la naturaleza es una relación como cualquier otra; sabemos que cuando amamos tenemos que dar sin muchas veces esperar recibir algo a cambio, tenemos que cuidar y regar para ayudar a florecer, tenemos que conocer e informarnos sobre las necesidades del otro, procurar e incluso muchas veces sacrificarnos para que la otra parte esté bien; así nos dimos cuenta que para cuidar y sanar nuestra relación con la naturaleza, debíamos incentivar la conexión con ella y así poco a poco aprender a amarla de la misma manera que ella nos ama y nos provee.

Hoy en día hay mucha información al respecto sobre cómo viajar de una manera más consciente, o cómo ayudar a nuestro planeta cuidando nuestro consumo de agua o de plástico o la manera en que podemos reciclar algunas cosas para evitar que se conviertan en basura, así que considero falta de información no hay, pero si muchas veces falta de interés de informarnos y hacer algo para frenar esta forma tan desmedida de explotación a nuestra tierra y es porque no nos damos cuenta cuán especial debería de ser para nosotros y lo importante que es protegerla.

Es por eso que esta vez los invito a darse cuenta sobre la relación que tienen con el medio ambiente con este ejercicio súper sencillo que a nosotros nos ha funcionado muy bien.

1) Hagan una lista de 10 cosas que nos provee la tierra por el simple hecho de existir, desde los más mínimos hasta los más importantes, como que si no hubiera oxígeno no podríamos respirar.

2) Después los invito a que su próximo viaje lo hagan con mayor disposición a conectar con la naturaleza, algo que va más allá de tomarse una fotografía bonita en el sitio que visitan. Algo más profundo como recibir el sol de manera más consciente, abrazar un árbol, sentir el aire en su rostro, admirar la fusión de los colores del cielo con el agua o la inmensidad de una noche estrellada y en ese momento a agradecer por todo eso que está recibiendo.

3) Hagan de esta práctica algo habitual; de esta forma se darán cuenta lo insignificantes que seríamos si no pudiéramos disfrutar de todo esto, lo poco especial que serían unas vacaciones sin podernos meter al mar o lo triste que sería ir a acampar a un bosque sin árboles y poco a poco comenzarán a preguntarse: ¿qué huella está dejando esto que estoy haciendo en este lugar?

Así, con estos pequeños hábitos que crean una mejor relación con nuestro entorno comenzamos a prestar importancia a la información necesaria para cuidar a algo tan valioso como lo es nuestra madre tierra.

¿Te animas a descubrir cuál es tu huella? Cuéntanos cómo te fue.

Más de la autora

Post a Comment