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Nunca había comprendido el concepto de la palabra surrealista hasta que comencé a conocer mi país, a recorrer sus caminos de eternas horas para finalmente llegar a lugares con magia, a observar y admirar sus construcciones a veces sin teorías

La primera vez que llegué a San José del Pacífico fue una experiencia única, habíamos viajado ya algunas horas, que entre las muchas curvas y la neblina densa nos daba la sensación que no muy pronto llegaríamos. Había escuchado hablar

Después del intenso frío de San José del Pacífico nos dirigimos al mar, a una bahía de Huatulco llamada San Agustín, en donde más tarde nos reuniríamos 12 voluntarios de diferentes nacionalidades para trabajar por algunas semanas en la construcción

Durante nuestra estancia en San Agustín, si queríamos aires nuevos y nadar en aguas distintas nos movíamos a Mazunte, que queda a tan sólo una hora de la bahía y en donde se vive una belleza totalmente diferente y encantadora.

Por supuesto no podía irme de Oaxaca sin conocer su lado más surreal, así que después de un mes de estar entre Mazunte y San Agus, nos dirigimos a una “isla” que se encuentra rumbo a Pinotepa Nacional, llamada Chacahua.