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Volquemos la memoria a algo mucho más reciente, nuestra infancia, ese primer recuerdo musical. Ya fuera por el eco de mi padre escuchando The Beatles, Bee Gees o Creedence o a mi abuela y su fiel “LG la grande”

El contraste entre matices es parte de nuestra genética mexicana. Vamos de un extremo a otro con facilidad, unimos tendencias para crear patrones que sólo se conciben al decir “es mexicano”, en la música no hay excepción.